Anti-Soborno y Cumplimiento: la integridad como sello institucional
Construyendo una cultura organizacional libre de corrupción
Por Lucy Núñez
El soborno ocurre cuando se ofrece, promete, entrega, solicita o acepta cualquier beneficio indebido para influir de forma irregular en una decisión. Para prevenirlo de manera sistemática, nuestra institución alinea sus prácticas con dos estándares internacionales complementarios: ISO 37001, sobre sistemas de gestión antisoborno, e ISO 37301, sobre sistemas de gestión de cumplimiento (compliance).
ISO 37001
La norma señala que el órgano de gobierno y la alta dirección deben demostrar liderazgo y compromiso activo con el sistema antisoborno, asignando roles y responsabilidades claras a la función de cumplimiento. También exige que la organización identifique sus riesgos de soborno, defina objetivos concretos frente a ellos e implemente controles financieros y no financieros en áreas como compras, ventas, contratación y actividades legales. Estos requisitos deben documentarse, comunicarse a todo el personal y socios, y mejorarse de forma continua.
ISO 37301
Esta norma amplía la mirada del cumplimiento más allá del soborno. Establece que la organización debe identificar sus obligaciones legales y regulatorias, evaluar los riesgos de incumplimiento asociados a ellas y fomentar una cultura de cumplimiento mediante formación y sensibilización constante del personal. Exige además mecanismos confiables de denuncia (whistleblowing), revisiones periódicas por parte de la dirección y una mejora continua del sistema, siguiendo el ciclo Planificar–Hacer–Verificar–Actuar.
Un compromiso de todos
Ambas normas coinciden en un punto esencial: el cumplimiento no depende de un solo departamento, sino de la actuación coherente de cada persona en la organización. Conocer nuestra Política Antisoborno y de Cumplimiento, reportar cualquier situación irregular por los canales institucionales y participar en las capacitaciones son formas concretas de sostener esa cultura.
